La mediación

por | 14/12/2016

Los problemas de los nuevos partidos. La mediación como instrumento en favor del debate y de la resolución de sus conflictos internos.

6 noviembre, 2014/22 Comentarios/en Partidos políticos, Resolución alternativa de conflictos /por Fernando Rodríguez Prieto

Extraído, resumido y adaptado de la página “Hay Derecho. Por una conciencia cívica” (http://hayderecho.com/)

… En España los partidos que dan una imagen de división y luchas intestinas han sufrido tradicionalmente fuertes castigos electorales. Ese miedo, junto a los mecanismos partitocráticos de reparto del poder, ha favorecido en ellos la preponderancia de organizaciones jerárquicas, oligárquicas y opacas. Pero este modelo vertical, aunque más seguro en el corto plazo, es también mucho más empobrecedor para la vida política. En él se prima la obediencia por encima de los méritos intelectuales en la selección de los líderes, y se expulsa del sistema a mucha gente valiosa. Y el resultado final es una mediocridad generalizada.

El establecimiento de mecanismos de democracia interna y de debate, por tanto, es muy positivo si se consigue que las divergencias pierdan ese carácter destructivo . Y eso puede conseguirse. La salida de los discrepantes en momentos puntuales no es un resultado necesariamente inevitable.

Un partido político, lo mismo que otro tipo de organizaciones, puede integrar felizmente en su seno a una pluralidad de personas valiosas, con iniciativas y opiniones puntuales diversas y encontradas. Pero para ello ha de disponer de cauces que faciliten el diálogo interno y la comunicación positiva, la comprensión de la perspectiva del “otro”. Que logren que los debates desemboquen en la consecución de acuerdos que salven las controversias a satisfacción de los interesados. Con el resultado final de que las relaciones internas entre sus miembros, aunque tengan opiniones confrontadas, subsistan e incluso mejoren. .

Uno de estos instrumentos, de valía demostrada en muy diferentes campos, es el de la mediación, para plantear la oportunidad de su uso en estos conflictos intrapartidarios.

 

La escalada del conflicto

Que los conflictos no adecuadamente encauzados tiendan a escalar es lo natural. Casi ninguno de nosotros, ni los más inteligentes, ni a veces siquiera los mejor entrenados en técnicas de negociación, estamos a salvo de sufrir una de estas escaladas cuando se trata de problemas que nos afectan de forma personal.

La escalada supone un crecimiento progresivo de la hostilidad entre las partes enfrentadas que multiplica los malentendidos, los ataques y contraataques personales, y las barreras de comunicación. Es un proceso que se retroalimenta y genera una visión crecientemente distorsionada del contrario al que se acaba por demonizar. Esta forma de reaccionar está ínsita en nuestros genes, y muy ligada a instintos básicos de supervivencia. Por eso a los implicados les es muy difícil escapar de esta dinámica si no es con la ayuda de terceros.

El enfrentamiento se ha producido entre personas de valía contrastada pero, precisamente por ello, también de fuerte personalidad, reforzada con su propio sentido de legitimidad.

Es un resultado final en el que todos pierden. La imagen del partido queda seriamente dañada, con una extendida acusación de autoritarismo hacia su dirigencia. Y éste se pierde personas prestigiosas que estaban realizando una buena labor… que, por su parte, salen con evidente frustración de una actividad política en la que encontraban satisfacción. La escalada del conflicto ha sido posible por la ausencia de una comunicación positiva entre los protagonistas y de mecanismos para poder restablecerla.

 

Una hipótesis de lo que habría podido ser.

El Partido (con el problema descrito) podría haber contado con un mecanismo de mediación que podría activarse en situaciones como ésta, usado a petición de cualquiera de las partes, o incluso necesariamente a instancias de la dirección.

No es una idea novedosa, pues existe, por ejemplo, en otras organizaciones como numerosas grandes empresas del mundo anglosajón (Ombudsman). Ese sistema para la resolución de conflictos internos en esas organizaciones está dando grandes resultados. Consigue no sólo la resolución de disputas puntuales, sino también favorece las relaciones colaborativas y un mejor ambiente de trabajo, y favorece la permanencia en la empresa de personas que le aportan un gran valor. Por ello es cada vez más utilizado. Y nada impide trasladar un mecanismo semejante, con las necesarias adaptaciones, a un partido político.

Si las partes en conflicto suelen llegar a la mediación con notable escepticismo, con una versión muy deformada del contrario y, por tanto, de las posibilidades de resolución, un buen mediador es capaz de llevar el diálogo a un nuevo campo mucho más fértil. y acaba surgiendo la posibilidad del acuerdo cuando antes no se veía posible…. Si se hubiera utilizado en una fase temprana, antes de trascender a los medios, la exposición pública de las diferencias y ataques no habrían tenido lugar. Y si hubieran ya ocurrido, se podría restaurar el daño en imagen con algún tipo de declaración pública al respecto.

Y habría tenido lugar un resultado final con el que todos habrían ganado Es importante advertir que este verdadero tesoro no lo habría podido conseguir cualquier mediador. En contra de lo que muchos creen, mediar bien es muy difícil. Exige muy buena formación, cualidades personales, rodaje y experiencia. Y el mediador ha de inspirar, además, confianza a las partes.

En definitiva, lo mismo que se ha experimentado ya con éxito en otras grandes corporaciones, también en los partidos un instrumento así podría tener un gran valor para que las discrepancias, en vez de terminar con un derrotado abandonando y empobreciendo el proyecto político, dieran lugar a un debate positivo e integrador.

El resultado final sería poder contar con mejores partidos políticos y mejores líderes ,más abiertos al diálogo y a la colaboración, Todo ello significaría mucho en la necesaria regeneración de nuestro sistema político.

 

BATERÍA DE PREGUNTAS QUE NOS PLANTEA LA MEDIADORA:

Por qué (interés que la justifica) y para qué (necesidad que se quiere satisfacer) creamos la Agrupación.

En qué se parece y en qué se diferencia la situación actual del grupo a la idea que nos habíamos hecho en febrero del año pasado.

¿Cómo creemos que estaremos, a nivel grupal, dentro de dos años?.

¿Cómo pensamos que nos sentiremos con respecto a VxLL dentro de dos años?

¿Cuáles son las principales dificultades que tenemos como grupo?

¿Qué podemos hacer para superarlas de raíz?

¿Qué recursos necesitamos y estaríamos dispuestos a buscar y poner (tiempo, energía, dinero)?

Pensando en personas que han iniciado el proyecto, han aportado y se han implicado a fondo, pero que ya no están activas ¿quién debería participar en cualquier propuesta colectiva de mediación para reiniciar y mejorar el funcionamiento del grupo?

 

ALGUNAS FRASES DE LA PRESENTACIÓN COMO VXLL Y DE NUESTRO CÓDIGO ÉTICO

”VXLL está por encima de discrepancias ideológicas”

•“..Amplitud de miras”

•“..Por una gestión amable”

•“..Sumando, no restando, sin amiguismos ni sectarismos”

•“..Promover la cultura de la convivencia”

“..La tolerancia como capacidad para escuchar y convivir con ideas diferentes sin conflictos. Respetar otras opiniones, fomentar el análisis , el debate y la búsqueda de consenso como método”

•“..Rendir cuentas…evitando el lenguaje poco respetuoso y la descalificación personal”.

“…Donde la discrepancia sea fuente de enriquecimiento”