Carta de un vecino

por | 02/12/2016

Sobre la última Asamblea de Vecinos celebrada en Poo el 29.11.2016

Con el más sincero respeto me dirijo por medio de la presente a Alfonso, así como a las 16 personas que, seguro que con buena voluntad, han defendido su postura en la Asamblea citada, con argumentos que bajo mi punto de vista pretendían defender lo indefendible.

Al pedirle a nuestro concejal que entregase el acta y él negarse a dicha entrega, el Consejo le hizo la petición de dimitir por haber incumplido artículos del Código Ético y para ello tuvo la oportunidad de defenderse tanto él como las personas que lo apoyaban en este proceso que no ha sido agradable para nadie y en la que no se trataba de buscar triunfos, porque en estos asuntos los triunfos no existen, ya que evidentemente todos perdemos algo (sobre todo los 15. 000 vecinos a los que nos debemos), pero también nos brindó la posibilidad de aprender, a quien quiera, para hacer cada vez mejor los muchos proyectos y compromisos que hasta la dimisiónón de quienes no lo cumpliésemos y abandonar, por tanto, cualquier responsabilidad en Vecinos, si se tenía.

Lo que nadie podía esperar es que, y mucho menos un concejal, pudiese llegar al extremo de incumplir lo acordado públicamente, algo que al producirse nos sorprendió a todos y se creó un problema en Alfonso (él dice que de conciencia, pero no es de conciencia, seamos objetivos porque había aceptado previamente dimitir si llegase un caso que se distanciase de lo acordado).

Su “conflicto” personal nos ha contagiado a todos y por una especie de extraña ósmosis nos hizo a todos preocuparnos (pero, pensándolo bien y en frío, ha sido una preocupación puramente mental sin fundamento, como si empezásemos de pronto a regodearnos con una inexistencia tal, como si todos empezásemos a crear un conflicto que no existía como tal en la realidad, ya que estaba claro lo que habíamos decidido y lo que cada uno tenía que hacer si llegaba una situación similar a la que a él se le presentó, es decir algo absurdo tiene el asunto).

A algo tan sencillo se le trató de añadir argumentos ajenos para defenderlo, que si bien fueron expuestos, no eran oportunos y por tanto carecían de sentido, y como consecuencia, nos hizo prolongar la decisión más tiempo de lo debido y sirvió para demostrar una vez más lo que ocurre cuando ponemos las mentes a volar..

Alfonso comenzó ya su defensa con un tema ajeno a la misma. Comenzó citando los muchos apoyos recibidos en mensajes de móvil, apoyos que no pongo en duda, pero no quiso citar a otras muchas personas que le hemos pedido por activa y por pasiva (y por supuesto que sin acritud) una retirada elegante que evitase situaciones desagradables. O sea que comenzó no reconociendo directamente, que como todos, había cometido “errores”, pero en este caso graves y que afectaban a todo el grupo. Es decir comenzó sin asumir el hecho con la madurez que el hecho requería, porque comenzar tirando balones fuera no era lo que la situación pedía; la situación solo pedía, y no tenía otra, que reconocer que votar en contra de lo que mayoritariamente la Asamblea había decidido suponía la salida inmediata del grupo y entrega del acta de concejal, algo que él no ignoraba

Tampoco, por supuesto, reconoció su inexperiencia, por otra parte lógica, así como los errores, por supuesto humanos, errores que había cometido en el ejercicio de sus responsabilidades como concejal de Hacienda, de la Juventud y de los Concejos de los Pueblos (Es necesario señalar que con mucha probabilidad no había asistido nunca antes a un concejo en un pueblo, y claro, sus desaciertos al respecto fueron notorios, y al respecto, nunca fue atacada su persona por nadie porque se entendía que tenía que rodarse y prepararse, así como lo teníamos que hacer los demás).

Empezó, entonces, dándonos pistas de cómo iba a transcurrir el resto de su imposible defensa. Estaba dispuesto a defenderse culpabilizando a otros, presentándose como el bueno de la película (su película, porque los demás no estábamos allí para asistir a un rodaje) y sin asumir su responsabilidad. Anunciaba con este principio un patético espectáculo sin duda, cuando él sabía, y sabe, que no hay nada personal en este asunto y que no es cuestión de enternecernos manifestando lo mucho que lo queremos todos y el buen chaval que es, no, el asunto era otra cosa que no tenía, repito, nada que ver con lo personal.

Empezó su defensa, y lo estoy demostrando, desviando el tema que nos llevaba a la Asamblea del día y, como se veía venir, continuó sacando de la chistera otros temas ajenos a lo que debería tratarse, y con ese estilo continuo hasta el final de su argumentación tratando de culpabilizar a otros de lo ocurrido.

Alfonso, que pretendió culpabilizar a sus propios compañeros en VecinosxLlanes y a los concejales del Ayuntamiento de ser unos prevaricadores, tampoco habló de sus atenciones personales hacia algunos de sus amigos a quienes entregó “papeles del Ayuntamiento” (no sé cuáles ni lo quiero saber), sin que esos amigos previamente pasaran solicitándolos por el Registro correspondiente, como todos deberíamos hacer. Nada, solo se trató de pequeños favores personales que yo no juzgo como una prevaricación, pero bien es posible que lo sea. Estos hechos han sido reconocidos en una Asamblea por la persona favorecida y que aprovechó, claro, para contarnos a todos de lo eficaz que era ese chaval en comparación con los otros dos concejales de VecinosxLlanes.

Bueno dejemos este tema escabroso y que sea Alfonso y los favorecidos por él los que lo califiquen cuando quieran y como quieran (desde luego negarlo no pueden porque hay muchos testigos) pero, como he estado manteniendo, el tema era otro.

Otro tema también es que haya que matizar o revisar es el Código Ético, cosa que no hemos hecho hasta ahora sencillamente porque nadie lo había propuesto en ninguna de las muchas Asambleas tenidas hasta la fecha. Con lo cual el Código Ético es el que es y es el que tenemos que acatar o… salir del grupo.

Otro tema ajeno a lo que nos reunía eran los presupuestos anuales. Sobre los cuales Alfonso volvió a insistir (otros defensores de él también lo sacaron en sus intervenciones de defensa). Al respecto hay que, humildemente reconocer que no hemos hecho ningún trabajo previo respecto a ellos y mucho menos Alfonso, que era nuestro representante en la comisión de Hacienda, que no recuerdo que nos haya informado previamente de la marcha de los mismos o que nos haya pedido colaboración al respecto, y claro, de pronto nos coge el toro situándonos en la tesitura de tener delante un presupuesto ya elaborado que nos sorprendió y que a nadie nos gustó; pero que por otra parte había que reconocer que la situación no permitía dedicar parte del mismo a cuestiones de carácter más social, como hubiésemos deseado todos, porque entre sueldos y créditos ya quedaba liquidado y otras opciones parecían imposibles, porque de donde no hay no se puede sacar. Pero, e insisto, los presupuestos no eran tampoco el tema que nos reunía esa tarde ni tampoco su posible ilegalidad, cosa ante la cual vimos en varias asambleas que nadie pudo demostrar que lo eran, como tampoco que fuesen completamente legales; la duda existía y se mantuvo y se mantiene. Los presupuestos nos han supuesto una encerrona de la cual era imposible salir airosos.

En este sentido Alfonso hizo sus consultas al respetable Sr. Urruticoechea, buen especialista del tema, pero que como según vimos tampoco es Dios, porque gente competente e informes, no le daban la razón o ponían en duda sus afirmaciones, por tanto ¿A quién hacer caso? ¿En que nos podíamos basar? Pues, aunque estuviésemos equivocados nos inclinamos por la mayoría, y la mayoría no veían la gravedad que el este señor manifestaba.

Nos vimos envueltos en una situación real complicada, (y no la puramente mental con respecto a que Alfonso entregue el acta de Concejal). Ante tantos dilemas tomamos mayoritariamente una decisión que a nadie convenció plenamente. Naturalmente Alfonso no ha reconocido su responsabilidad al respecto, la responsabilidad de estar en una Comisión de Hacienda, de la cual todo indica que no se enteraba de mucho. Pero en fin, que ese no era el tema que nos tocaba esa tarde, habíamos aceptado mayoritariamente el dichoso presupuesto, equivocados o no, y eso era agua bien pasada.

Solo al respecto decir a los que se mostraron “seguros” de la ilegalidad de ese presupuesto y de su tramitación, que me resulta llamativo que se basen en leyes que no cuestionan. Ahora algunos “progresistas” se nos vuelven defensores acérrimos de leyes elaboradas por quien están elaboradas y con las intenciones ocultas que subyacen en ellas, al defender los intereses de quienes todos sabemos que defienden. Lo que quiero decir es que defienden vehementemente la Ley según el viento que sopla. Eso me pareció a mí que ha sido lo que ocurrió entre los defensores de la misma y lo han hecho olvidándose de su capacidad crítica más elemental, la de cuestionar las leyes hechas por los humanos en estos tiempos; esto me pareció observar también en este culebrón tan torturador para cualquier vecino.

Con respecto al incumplimiento de nuestro Programa Electoral, que también Alfonso trató de utilizar como argumento para defenderse y presentarse como el único defensor del mismo (algo realmente delirante) diría, que si bien el tema deberíamos tratarlo adecuadamente, tampoco tocaba. Pero cualquiera de nosotros sabe que ese Programa fue elaborado por unos inexpertos como nosotros, o novatos si lo preferís, y que cuando llegó una realidad que no habíamos podido ni imaginar en nuestros mejores sueños, teníamos que haberlo adaptado a la nueva situación y si eso no se pudo hacer o no se nos ocurrió, tendremos que hacernos responsables de las consecuencias. Otro tema, sin duda importante, que no hemos sabido abordar colectivamente con eficacia, pero no por irresponsabilidades de alguien en concreto sino por inexperiencia y si queréis por algo de abandono colectivo al respecto.

El reto está claro y lo estuvo siempre; hay que practicar la democracia, hay que convivir con otras fuerzas políticas que tienen sus programas, tenemos que convivir todos los vecinos del Municipio siendo diferentes y todos tendremos que ceder, pero nuestro reto debería estar más bien centrado en demostrar ante todos los vecinos que nuestro proyecto vecinal es el más beneficioso para todos y no hacerlo, naturalmente de boquilla sino en la práctica, y reconocer que con nuestras limitaciones hemos llegado hasta donde hemos llegado y conteniéndonos (aunque solo sea por solidaridad) a la hora de culpabilizar a compañeros en concreto, vicio que algunas personas practican asidua y molestamente (la negatividad e ineficacia de actitudes así es evidente o ¿hay alguien que en su sano juicio pueda afirmar que sirven para algo?)

Nuestras dificultades para adecuar el programa a la nueva situación después de las elecciones, era algo necesario porque no se puede ir por la vida a piñón mental fijo, requería flexibilidad, organización, reflexión y trabajo ante la inesperada nueva situación que se presentó. Por tanto que no nos venga Alfonso a contar cuentos chinos presentándose como el único adalid de este asunto porque no corresponde con la realidad, por lo menos con la que yo veo.

No me voy a privar de sugerirle al Sr. Urruticoechea que además de cantarnos el tema de Brassens versionado por Pablo Ibáñez (ese de “En mi pueblo sin pretensión…..”, que por cierto me encanta, también le cante a Alfonso el poema que también interpreta Paco y que está escrito por Blas de Otero, me refiero a ese que dice “Me queda la palabra”, la palabra, posiblemente el único instrumento de comunicación que aceptábamos como fiable, que Alfonso pretendió reemplazar con argumentos ajenos al tema, tratando de confundirnos con otros temas que no eran el tema central y tratando de llevarnos a los Cerros de Úbeda, dando muestras con ello de una mente exuberante que si nos descuidamos un poco más nos lleva a esos cerros y, a poco que nos descuidásemos, por allí andaríamos ahora preguntándonos quienes somos y que pretendemos.

Por otra parte las circunstancias me llevan a tener que recordaros un texto de Eduardo Galeano de su libro Las Palabras Andantes, que espero leáis con el interés que merece (Alfonso!, Galeano, por ejemplo, para tus jóvenes, y no tanto texto de Maquiavelo con el que paradójicamente nuestro concejal de Juventud se dedicó a llenar la cabeza de nuestros sufridos jóvenes en su Facebook, inundándolos con anacrónicos textos de Maquiavelo, jóvenes con quienes estaba obligado a desarrollar actividades de formación y de ocio, pero, sin embargo enviándoles maquiaveladas se sentía orgullosísimo)

Y el texto del para mi ejemplar Galeano dice así:

En lengua guaraní, ñe è, significa palabray también significa “alma” creen los indios guaraníes que quienes mienten las palabras o las dilapidan son traidores del alma

A estas alturas ¿No está claro aún donde estaba el debate? Lo demás han sido intentos de demostrar lo indemostrable o de disculpar lo que no se debe o hacer trucos de magia para que de la chistera saliese un conejo, pero el conejo no existía, lo único que había dentro era el inmenso vacío de la palabra incumplida, algo que seguramente pesará sobre la conciencia de Alfonso, cuya conciencia solo podrá aliviarla, creo yo, entregando a quien verdaderamente pertenece el acta de concejal, porque él, sabe que ese acta pertenece a un colectivo en el que ahora no está, un colectivo al que solo tenía la misión de representar y no representó, un colectivo a quien con sus aciertos y errores, pero también con su esfuerzo, le pertenecen las actas de los tres concejales. Pensar, por tanto, que el acta es de él es una irrealidad. Claro, en este caso él tiene como disculpa que lo ampara una ley (sabe que es una ley mal hecha que rechazamos mientras elaborábamos el Código Ético).

Lo demás, todos los otros argumentos eran agua de borrajas para ese momento y estoy seguro que con un mínimo de sensibilidad a estas horas ya os habréis dado cuenta. Solo es necesario haber leído con atención e imparcialidad lo que ocurrió, si es que vuestro enroque os lo permite (para ello solo una mínima dosis de generosidad y de apertura se necesita).

Sin duda todos lamentamos la situación, pero esto es lo que toca.

Personalmente, a pesar de habernos salido del tema durante la Asamblea, como he tratado de demostrar, agradezco el debate tenido, porque hemos sido respetuosos que es lo mínimo que debemos exigirnos, y por otra parte terminar diciéndole a Alfonso mirándole a los ojos, que el Código Ético lo hemos elaborado colectivamente para simplemente cumplirlo, así de sencillo.

Cordialmente me despido no sin antes citar a Caetano Veloso, cuando nos dice. Vistos de cerca, nadie es normal y yo añadiría mirándoos aún más de cerca, que: ninguna ley puede ser de más obligado cumplimiento que la de la palabra dada y los que la incumplen son los verdaderos prevaricadores.

Salud para todos.

Arse.

González